viernes, 29 de enero de 2016

Instintos

En un mundo en que los seres humanos eran creados en laboratorios el instinto de placer había sido suprimido. Según lo establecido, a Eva le había llegado el momento y aguardaba su turno en la sala de espera. Un hombre con bata blanca la hizo pasar al cuarto sin levantar la mirada de su carpeta. “He olvidado algo”, dijo con voz queda, dejándola sola. Pasaron los minutos y el aburrimiento se apoderó de ella. Y entonces algo empezó a oírse: un quejido contenido, un gemido infinito que recorrió los pasillos del centro clínico, poniendo los pelos de punta a quienes lo oyeron, produciendo cosquilleos desconocidos. El hombre de la bata se apresuró hacia el cuarto y cuando abrió la puerta exclamó alarmado: ¿pero qué demonios esta haciendo con esa probeta?!

jueves, 17 de diciembre de 2015

El Mundo en sus Manos

Como no querían desaprovechar nada, su laboratorio lo tenían en el mismo agujero infecto en el que desembocaba toda la basura que salía de sus bocas. De aquellos lodos putrefactos que sus miserias habían formado en lo más profundo de la tierra engendraron una criatura de apariencia angelical para que los salvara a todos. Una vez más, creyeron tenerlo todo bajo control. Una vez más, se equivocaron.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Olvidos

Las besa con suma conciencia, para no equivocarse evita emplear sus nombres. Mientras su madre va a guardar los abrigos, las niñas le cuentan animadas su última aventura en casa de las primas. "¿Las hijas de vuestra abuela?", pregunta él. Ellas primero se miran extrañadas y luego dicen "¡qué cosas tienes!", y se ríen a carcajadas, pensando que tienen el abuelo más gracioso del mundo. Él, se traga su medio enfado y les dedica una sonrisa.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Inspectores

Salen sigilosamente de las habitaciones de sus hijos con su típico gesto de infinita desaprobación. Los padres, expectantes, aguardan en el pasillo. Ella, mordiendo lo que le queda de uñas; él, dirigiendo inconscientemente su mano a donde guarda la cartera, aunque ahora mismo esté en pijama. “Los niveles del pequeño no superan los límites”, comenta el uno. El otro, frunciendo el ceño: “Los del mayor, sin embargo, sí. Por no hablar de los suyos, claro. (El padre intenta contener la respiración.) Entonces, añadiendo el consumo de oxígeno a los gastos anteriores... tenemos un incremento del veintiocho por ciento”. “Ah, veo que esperan otro hijo”, dice, dejando escapar una risita.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Gurú de Hoy en Día


Tomada de la red
Moderno de barba y coleta, icono de la moda. Su genial ocurrencia de teñir esa tupida barba suya de color azul petróleo supuso toda una revolución en las pasarelas. Prácticamente nadie recordaba sus comienzos en aquel programa cutre de telerrealidad cuando era un tipo normal y corriente, padre de familia. Ahora ídolo de masas, todo lo que tocaba se convertía en tendencia. A nadie le interesaba, y él casi lo había olvidado ya, que los restos de su mujer y sus hijas yacían bajo la piscina de diseño que resplandecía en el jardín de su majestuosa casa.

Este relato ha sido seleccionado finalista y publicado en el número 2 de la revista de microcuentos El Abreviadero, de La Pulga Editorial. ¡Qué emoción! Desde el mes pasado organizan un certamen mensual y los microcuentos seleccionados son publicados en la revista. El tema propuesto para este mes era el cuento de Barba Azul de Perrault. Esta ha sido mi reinterpretación.

viernes, 2 de octubre de 2015

El Antídoto

Había destrozado demasiada ropa, así que siempre se desnudaba cuando sentía la primera punzada sacudir su cuerpo. Las convulsiones la hicieron precipitarse hacia el suelo, donde se retorció de dolor. Como era habitual, despertó pasados unos minutos con el sonido de su propia respiración. Reparó en el frasquito que había adquirido horas antes. Vio su figura reflejada en el espejo. El primer impulso fue apartar la mirada, pero algo la hizo enfrentarse a su imagen sin pudor, reconociéndose, aceptándose por fin. Se abalanzó hacia el frasco y lo arrojó de un golpe, rompiéndolo en mil pedazos. Desafiante, dirigió la vista al espejo y lanzó un estremecedor aullido de satisfacción. 

viernes, 22 de mayo de 2015

Abuelismos

Y las azules, las del abuelo, parecía que retrocedieran o que estuvieran siempre donde no debían estar. “¡Bieeeeen, te como y cuento veinte!” Él entonces me miraba con ternura, sonreía y silbaba, como hacía cuando estaba contento.
Para mis dos abuelos, dondequiera que estén